
En los últimos años, los docentes nos enfrentamos a una situación de intolerancia entre los estudiantes, que nos lleva a sentir, que es poca la acción que podemos emprender desde nuestra cátedra; para solucionar este difícil problema de la agresión, la discriminación y la violencia.
Al entablar un dialogo constructivo con los estudiantes, se pueden definir tres tipos de respuestas al fenómeno antes descrito.
Por una lado encontramos una actitud de silencio de apatía a compartir las razones de tales comportamientos, pareciera como si no quisieran expresar cuales son los motivos que los llevan a no aceptar las diferencias, a criticar de manera destructiva a quienes no pertenecen a su grupo, como si la violencia fuera parte de la naturaleza humana.
Como segunda actitud los estudiantes expresan una problemática, propia de la cultura actual, aunque se les dificultad entender que es una cultura, ellos manifiestan que están respondiendo a los estereotipos propios a grupos de barrio, a hinchas de equipos, a simpatías de baile, de música o de grupos de moda.
Se encuentran estudiantes que ven el fenómeno de las culturas urbanas y sus aparentes enfrentamientos, como un hecho social, propio de las zonas urbanas estratificadas y con problemas educativos, y de aceptación. En donde inclusive tiene efectos la disolución de la familia, la escasez de recursos económicos, la formación de parejas, la vida afectiva, etc.
Finalmente para los docentes que como educadores, pero sobre todo como padres y ciudadanos, ver tales comportamientos, nos llevan a buscar respuestas a dichas preguntas. Si bien es cierto la información que actualmente encontramos de tales fenómenos se ha ampliado por medios como el Internet, o la televisión, todavía, quedan vacíos a muchas preguntas. Ojala logremos dar a nuestros jóvenes, los elementos necesarios para que puedan afrontar este fenómeno creciente con la visión y acción de un joven constructivo y aportante a su medio cultural.
Al entablar un dialogo constructivo con los estudiantes, se pueden definir tres tipos de respuestas al fenómeno antes descrito.
Por una lado encontramos una actitud de silencio de apatía a compartir las razones de tales comportamientos, pareciera como si no quisieran expresar cuales son los motivos que los llevan a no aceptar las diferencias, a criticar de manera destructiva a quienes no pertenecen a su grupo, como si la violencia fuera parte de la naturaleza humana.
Como segunda actitud los estudiantes expresan una problemática, propia de la cultura actual, aunque se les dificultad entender que es una cultura, ellos manifiestan que están respondiendo a los estereotipos propios a grupos de barrio, a hinchas de equipos, a simpatías de baile, de música o de grupos de moda.
Se encuentran estudiantes que ven el fenómeno de las culturas urbanas y sus aparentes enfrentamientos, como un hecho social, propio de las zonas urbanas estratificadas y con problemas educativos, y de aceptación. En donde inclusive tiene efectos la disolución de la familia, la escasez de recursos económicos, la formación de parejas, la vida afectiva, etc.
Finalmente para los docentes que como educadores, pero sobre todo como padres y ciudadanos, ver tales comportamientos, nos llevan a buscar respuestas a dichas preguntas. Si bien es cierto la información que actualmente encontramos de tales fenómenos se ha ampliado por medios como el Internet, o la televisión, todavía, quedan vacíos a muchas preguntas. Ojala logremos dar a nuestros jóvenes, los elementos necesarios para que puedan afrontar este fenómeno creciente con la visión y acción de un joven constructivo y aportante a su medio cultural.

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